No quiero ser buena gente

by Eduardo Martí


Por muchos años he sido buena gente. Me gustaba estar listo para salir cual ambulancia a ayudar a quien me necesitara. En consecuencia me beneficié del afecto de muchos que se sentían ayudados por mí, yo necesitaba de ese afecto y con más razón me disponía a ser útil.

Pues he decidido dejar de ser buena gente. ¡No más buenagentismo Eduardo!. Basta!!!

Jajaja… me imagino tu cara y posiblemente pensarás que si dejo de ser “buena gente”, ahora seré “mala gente” ¡Pues no!.

Te voy a contar algunas situaciones recientes para ilustrar el mensaje que quiero comunicar en este escrito…

  • Me encontraba en un viaje familiar, un crucero por el caribe, y una tía con algo más de 70 años llevó una cámara de video nueva para registrar el emocionante viaje. Obviamente no la sabía manejar. El resto de los miembros de la comunidad familiar que conocen de mi habilidad para manejar estos equipos y hacer buenas tomas, de inmediato me dieron la cámara para que yo me encargara el resto del viaje de hacer la película para la tía. Pues dije NO.
  • Una compañera de trabajo necesitaba dar una charla que yo manejo muy bien, tengo las láminas preparadas y el guión listo. Ella sabiendo de mi “buenagentismo” y mi espíritu colaborador me las pidió además de solicitarme un detallado esquema del discurso para ella poder hacerlo bien. Pues dije NO.
  • Mi hijo mayor, ya casado, necesitaba hacer unos arreglos en su casa nueva. Requería de un taladro y de mi habilidad para manejarlo, quería que el trabajo quedara bien y me pidió la ayuda. Con mucho gusto fui a su casa con todas las herramientas y materiales necesarios. Para su sorpresa, llegué muy bien vestido, es decir, sin ropa de trabajo. Me miró y de inmediato preguntó ¿No lo vas a hacer tú?. Pues dije NO.

¡Que mala gente es Eduardo! ¡Que poco colaborador y solidario es este tipo! jajaja… imagino que estarás pensando eso.

Déjame razonarte mi postura.

Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre el rol del líder y del gerente en desarrollar a su gente. Yo mismo genero muchos espacios con las personas que trabajan en mi equipo para que ellos aprendan cada vez más a hacer mejor su trabajo. En múltiples ocasiones me he visto tentado a hacer la tarea cuando veo que a ellos se les hace difícil. Eso alimenta mi creencia interna de ser “buena gente” y me produce la satisfacción de ayudar al otro.

En mi círculo familiar y social, sucede lo mismo. Me he estado “pillando” haciendo cosas para complacer sus expectativas y yo salir crecido siendo “buena gente”. Serlo me ha traído grandes beneficios, el más importante: La gente me quiere y me acepta. La gente sabe que puede contar conmigo. Y eso me “hacía” feliz y reconocido.

Jajaja… no dejo de imaginar tu cara de sorpresa. Es más, me pregunto, ¿no haces tú lo mismo? ¿No estás buscando ser buena gente, ser querido y aceptado? Sigamos con mi razonamiento y mis conclusiones.

Yo he crecido con el mensaje de ser solidario, colaborador, buena gente. ¿Y tú?. He crecido con el mensaje de ser “complaciente” y ayudar al otro.

Es más, he crecido con la sensación de que soy feliz si él, los otros, me quieren. Y, si para que me quieran tengo que sacrificarme yo, está bien. Ser sacrificado y dejar mis intereses y deseos a un lado, para complacer al otro es ser “buena gente”. Ahora digo BASTA!!!

Me ha servido de mucho tener cada vez más claro que es lo que yo quiero para mi y darle el valor que eso merece. Ser abnegado y sacrificado es negarme a mi mismo. Ser “buena gente” con el otro no puede implicar ser “mala gente” conmigo. Esta es una primera idea que sustenta mi planteamiento.

Pero la idea que de verdad quiero desarrollar en este momento, tiene que ver con la diferencia entre ayudar y apoyar. Ayudar significa hacer algo por el otro partiendo de la idea que el otro no puede. Apoyar significa ser útil al otro a fin de que éste resuelva lo que tenga que hacer.

A veces toca ayudar, otras apoyar. ¿Qué hice en los casos que te relaté anteriormente?. Con la tía, le enseñé con detenimiento a usar su cámara nueva de video. Con mi compañera de trabajo, me senté a explicarle lo que hago, pero sobre todo a que ella elaborara su propio discurso. Con mi hijo, le enseñé a usar el taladro y el resto de las herramientas.

Preferí apoyar que ayudar. Aunque al final siento que quedaron satisfechos, es muy cierto que seguían prefiriendo que yo se lo hiciera… que fuera buena gente.

Quiero cerrar este escrito reforzando algunas ideas que pasé por twitter recientemente:

“El Paternalismo y la sobre protección asumen que el otro no es capaz y no lo será… y solo Yo puedo ayudarlo (El otro no puede y Yo si).”

“El Paternalismo y la sobre protección son nefastos para el otro aunque vengan disfrazados de Amor”.

Quiero que te quedes pensando en estas ideas y te observes a ti mismo. Ayudar no es malo, pero es preferible apoyar la mayor cantidad de veces. Si tienes hijos, no los sobre protejas, con tus amigos se solidario pero no los anules. Con tus colaboradores, expande su rendimiento y capacidad de acción.

Los líderes empoderan a quienes le rodean. Los líderes creen en la capacidad del otro y lo retan a que desplieguen su capacidad de acción. Los líderes se edifican a sí mismo para que el otro en su presencia, puedan ser lo que quieren ser.

Cuidado con el “buenagentismo”. Prefiero ser gente buena que buena gente.

Espero haberte dejado pensativo… esa es mi idea.

Edifica tu liderazgo para que Apoyes al otro a ser él mejor persona.

Déjame tu comentario más abajo. Yo mismo te respondo.

Hasta pronto.

{ 12 comments… read them below or add one }

Nahir Márquez enero 7, 2017 a las 5:16 am

Muchas gracias por su interesante y revelador artículo, Eduardo. Me sentí muy identificada. Espero poder comenzar a “apoyar”.

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Eduardo Martí enero 8, 2017 a las 6:43 am

Gracias Nahir Espero que te sea de utilidad

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luisangela septiembre 8, 2016 a las 10:40 pm

Hola Eduardo, gran reflexión! Leyendo me hago espejo, porque cuantas veces dejo de atenderme por atender a otro y a partir de esta lectura me llevo a cuestionarle y me surge la siguiente interrogante: porque necesito hacerle o resolver a alguien que a través de sus medios puede ejecutar el mismo trabajo que solo lo beneficia a el? Tal vez mi crianza me ha llevado a creer que ayudar significa ser una buena persona, debido a que colaboro con el otro. Sin embargo, me muestras que existe una linea muy fina entre dar las herramienta es para que el otro se desarrolle y resuelvan sus situaciones y simplemente resolverle la situación yo porque quiero ayudarlo, porque sin querer doy muerta lenta a dos procesos el primero es dejar que el otro sea independiente, crecaz asumiendo sus responsabilidades
y segundo en ciertas ocasiones me sacrifico y me desgasto en hacerle el trabajo de otro, restando tiempo que puedo invertir en desarrollar, aprender, explorar en mi y que bueno que mi cerebro empiece a procesar que debo darle mayor importancia a ser gente buena apoyando al otro que hacer buena gente ayudando al otro.

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Eduardo Martí septiembre 10, 2016 a las 8:54 pm

Y te llegó la luz. Ya lo sabes… jajaja
Alerta entonces ahora de lo que haces.
Un abrazo

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Ana Marcano septiembre 8, 2016 a las 9:51 pm

Hola Eduardo, leo este articulo y me conecto. En muchas ocasiones ayudo en lugar de apoyar sin darme cuenta que, estoy invalidando al otro y le estoy quitando la oportunidad de mostrarse, y ademas, de aprender cosas. Al leerlo y por tus comentarios en la formación del día de hoy ( Sigo , Programa de Lideres ) me doy cuenta que, si ser buena gente es quitarme tiempo para compartir con mi familia , o hacer lo que me gusta, a cambio de ayudar a otro, pues.. definitivamente, no quiero ser mas buena gente, y no significa que no valide al otro , mas bien , lo apoyo en su desarrollo. Gracias por este regalo.

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Eduardo Martí septiembre 10, 2016 a las 8:51 pm

Ya lo viste Ana. Ya lo sabes.
Así que manos a la obra.
Abrazos

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Felix Lopez septiembre 8, 2016 a las 9:10 pm

No se porque tengo la impresión que ya te hice un comentario sobre este tema en el pasado. Te compro la idea, prefiero enseñar a quien desee aprender y empoderarse, para que se pueda valer por si mismo.

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Eduardo Martí septiembre 10, 2016 a las 8:50 pm

Lo tienes en las venas.
Eres educador de vocación y pasión.
Eso nos une.
Un van abrazo.

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Jonathan Gomez septiembre 8, 2016 a las 7:24 pm

En definitiva es complejo darnos cuenta, pero es más expansivo engrandecer la vida del otro, con actos como éstos. Agradezco este escrito me hace renunciar al hecho de ser buena gente, sin ser mala gente. Solo asumo la responsabilidad de edificar al otro bajo el crecimiento de su ser. Jonathan SIGO

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Eduardo Martí septiembre 10, 2016 a las 8:46 pm

Estas claro querido amigo.
Por allí van los tiros.
Sabes que te aprecio mucho.

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Bernardo Soto agosto 17, 2014 a las 8:49 am

Gracias Eduardo. He compartido esta publicación con mi esposa e hijo. Nos hace mucho bien.

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Eduardo Martí agosto 17, 2014 a las 12:51 pm

Eso me alegra mucho Bernardo.

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