Aprende a no necesitarlo tanto

by Eduardo Martí


Somos seres relacionales. Tanto tú como yo estamos en permanente contacto con otros. Es más, cada día se impone incrementar la calidad de esos vínculos hasta convertirlos en un verdadero Capital Social.

Esa interacción relacional necesaria nos trae grandes beneficios de ayuda y apoyo pero también de valoración y reconocimiento. Nos hace sentirnos pertenecientes y sentir la tan anhelada aceptación.

Por muchos años he andado haciendo cualquier cantidad de payasadas para que los diferentes colectivos a los que pertenecía notarán que yo estaba allí. Reconozco que hoy miro hacia atrás y veo mi inmadurez al preferir esa aceptación que mantenerme apegado a mis principios y valores. Es lo que lleva a mucha gente a formar parte de bandas y pandillas y hasta consumir drogas, comenzando por fumar cigarrillos y complacencias sexuales… todo por sentirnos parte de… por evitar ser rechazados por…

Mientras maduramos, vivimos apegados al reconocimiento externo.

Recuerdo que de los momentos más duro que tuve que pasar fue fundar mi empresa y tener gente a mi cargo. Profesionales muy valiosos, en muchos casos, con mas experticia que yo. Esos momentos difíciles consistieron en buscar de ellos su aprobación como jefe y por otro lado, la lógica espera por parte de ellos de mi valoración y reconocimiento.

Allí empecé a madurar. Entendí que quienes tenemos la responsabilidad de dirigir a otros se nos impone superar y trascender la necesidad del reconocimiento externo. En este sentido, nuestra verdadera responsabilidad es atender el desarrollo de los que aún no han alcanzado la madurez necesaria para independizarse de los juicios ajenos, madurez que, obviamente, nosotros ya deberíamos haber alcanzado.

Entendí que el Gerente Líder asume el riesgo de constituirse en una posibilidad para la expansión de otros. El Gerente Líder se propone ser fuente y no desagüe de grandeza.  Ese liderazgo exige la intervención profunda de nosotros mismos, que pasa por aprender a auto-reconocernos, a entregarnos felicitaciones, a valorarnos y apreciarnos tal y como somos.

Escribí hacia septiembre de 1999, con motivo del relanzamiento de nuestra página web, (http://www.forja.com) las líneas que incluyo a continuación como complemento a este artículo. Espero que te reporte algún provecho.

El hombre bueno no sufre porque los demás

no reconocen sus méritos. Su única ansiedad

es no llegar a reconocer los de ellos.

—Confucio—

 

Aprender a reconocerme

Somos seres valiosos por el simple hecho de poseer la estructura cerebral que tenemos. Somos seres únicos e irrepetibles porque es imposible que haya otro idéntico a mí, con mi herencia, mi experiencia, mi educación, con mis emociones, mis pensamientos y mis creencias.

Por la sencilla comprobación de ser valioso e irrepetible merezco mi propio respeto y el de los demás. Como los otros son valiosos e irrepetibles también, ellos merecen mi respeto y admiración. Desde mi respeto y el respeto a los otros, podemos relacionarnos de igual a igual, armónicamente, generosamente.

Yo valgo y valgo no sólo por lo que soy. Valgo también por lo que he logrado: Nadie me quita lo bailao. Todo lo que he logrado me pone en una situación de auto-reconocimiento. Desde el justo reconocimiento de lo que he logrado soy capaz de autoprotegerme de la descalificación y el irrespeto del otro.

Puede ser verdad que a menudo cometa un error y merezca el cuestionamiento. Pero eso es hoy, y con este hecho no significa que «todo» y «siempre» es así. Porque también es verdad que hoy hice bien otras cosas y que he conquistado logros.

El auto-reconocimiento y la auto-valoración me permiten vivir mi grandeza y dejar de lado la inútil sensación de minusvalía. Reconocer lo que todavía no he logrado es realista, pero eso no debe opacar lo que ya he logrado.

Lo que he alcanzado y lo que voy a alcanzar me convierte en un ganador y me deja saber que los otros también son ganadores. Por eso no me cuesta nada reconocer y premiar a los demás, así como reconocerme y premiarme a mí mismo cuando lo merezca.

A menudo damos mucho poder a otros para que nos premien y reconozcan, y nos sentimos mal cuando no lo hacen. Pero cuando sé auto-reconocerme, puedo otorgarme lo que otros no me dan, y así me cuido y me valoro.

Gracias a la práctica de la auto-valoración y el auto-reconocimiento puedo:

–Darme lo que otros no me dan, y quiero.

–No tomar lo que otros me dan, y no quiero.

Con la seguridad de lo que valgo y lo que he logrado, y la capacidad que tengo de auto-reconocerme, puedo valorar y entregar reconocimiento a los otros fácilmente, admirar su presencia y dignificar su existencia. Lo que he logrado me permite construir mi propia autoimagen, y sumado a lo que otros piensan de mí, construyo mi grandeza, que hago brillar cada día a medida que vivo intensamente mi sentido de vida y construyo mi visión de futuro.

Lo que valgo me hace respetable y humilde a la vez ante los otros. Mi auto-valoración me permite protegerme. Soy un ser único y valioso, así como cada uno lo es, y merezco cuidarme física, emocional y espiritualmente como todos las personas de la tierra.

Desde mi grandeza puedo estimular la grandeza de otros, y desde la conciencia que tengo de mis propios talentos puedo hacerlos sentir talentosos sin percibirlos como una amenaza para mí. Desde mi propia inspiración puedo inspirar a los demás, y mi propio brillo puede iluminar el camino de otras personas. Y parece, al menos un poco, que todo eso tiene que ver con ser líder: líder de uno mismo y líder de otros.

——————-

Te pregunto ahora ¿Tiene sentido este escrito para tí?  ¿Andas muy pendiente de la opinión de los demás? ¿De vez en cuando te pides a tí mismo tu opinión sobre tí?  ¿Eres justo y sincero cuando te refieres a tí?  ¿Dónde pone el énfasis: en la critica o en el reconocimiento?  ¿Te atreverías a hacer una lista de las 50 características que aprecias de tí? ¿Te parece que esto es narcisista e innecesario?

Déjame tu comentario e inquietudes aquí abajo. Las respondo todas yo personalmente.

 

Publicado el 12 abril 2011 en la categoría Eduardo Martí, Lider, Liderazgo
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{ 58 comments… read them below or add one }

Jose septiembre 20, 2011 a las 3:45 pm

Q tal gracias por su post. realmente muy bueno, y cierto pero como logramos esa auto-valoracion y auto- reconocimiento, en este momento estoy pasando por una relacion bastante dificil en la que he aceptado muchas cosas que no me gustan, solo por que esta persona este alli y me acepte por que se q cuando he intentado poner mi disgusto ante estas cosas q no me gustan, muy decente y sutilmente me dicen “asi soy yo, tu veras” y opto por tolerar aun q eso me este haciendo mucho daño ya q espero q se de una buena relacion. Yo cree mi futuro basado en esta relacion y si ya no es con esta persona siento q no tendria norte, y tampoco tengo interes en nadie mas.

entonces mi pregunta es, ¿como logro valorarme por q estoy claricimo q ante esta situacion no me estoy valorando ni reconociendo como una persona q merece respeto?

gracias por su respuesta.

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Eduardo Martí septiembre 22, 2011 a las 6:50 am

Aprecio mucho José tu pregunta y tu apertura para hacerla. Obviamente deben haber muchos mas elementos detrás de tu pregunta, pero al leerte me surgen unas ideas muy claras.
Yo tengo mis reservas con el tema de la tolerancia. Si bien es un valor que nos acerca en medio de las diferencias y que permite la convivencia, mas allá de ciertos límites la tolerancia deja de ser una virtud. Y esos limites lo macan y define mi dignidad y respeto a mi mismo.
Siento que cuando una relación me disminuye, denigra, me obliga a jugar bajo perfil… en fin, me limita en vez de potenciarme, deja de ser una relación… pasa a ser una patología.
Perdona la rudeza de mi comentario ni te estoy incitando a terminarla.
Antes de cualquier cosa debes es observarte a ti mismo y por qué lo has permitido. De no hacerlo, seguirás en otras relaciones buscando que pase lo mismo.
Cuidate mucho.

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Angel Gabriel Patiño julio 17, 2011 a las 10:47 am

Eduardi Marti. He sacado provecho a cada una de las palbras que Usted ha escrito y que meha llenado de conocimiento y de motivación, para continua en la ardua, pero satisfactoria terea de dirigir personal. Algún día tendre la oportunidad de conocerlo personalmente, ya que valoro mucho sus conocimientos.

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Eduardo Martí julio 21, 2011 a las 6:44 am

Gracias Angel. Aprecio tus palabras y que estés de ese lado dándole sentido a lo que hago.
Un abrazo

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Conny mayo 15, 2011 a las 8:13 pm

Hola Eduardo, me encanto eso que escribiste del autorreconocimiento porque yo siempre me estoy defendiendo diciendo cosas como: esque yo valgo mucho por esto, y esque yo merezco eso y mas, o si he llegado hasta aquî no tengo porquè conformarme con cualquier cosa , y cosas por el estilo, y aunque no lo aceptarìa de otra manera, no sabìa si estaba haciendo bièn porque lo he utilizado incluso en el caso de elegir una pareja sentimental, bueno creo que es en donde mas me he defendido., con tu refleccion me siento mas tranquila porque me doy cuenta de que es vàlido reconocerse asimismo, y que haciendolo de la manera correcta no nesesitas que los demas lo hagan y si lo hacen pues ya es ganancia.
Gracias por tus enseñanzas, un abrazo.

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Eduardo Martí mayo 17, 2011 a las 8:31 am

Sobretodo Conny, está la conciencia tuya de sentirte merecedora. De no mediocrizarte, De no aceptar migajas. Y eso no es ni arrogancia ni prepotencia. Es amor propio. No es egocentrismo, es darte tu lugar. Si muchos hiciéramos mas eso, estaríamos relacionándonos mas en Paz. Que bueno que creciste con esa conciencia, esa que yo estoy aprendiendo desde hace mucho.

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Vanessa Díaz abril 29, 2011 a las 3:39 pm

Una palabra en particular del artículo me resonó con familiaridad, “minusvalía”. Y es que habiendo nacido hembra, dos años despues de un hijo varón, Vanessa se convirtió en Vanessita literalmente. Crecí a la sombra de mi hermano, al extremo de que mis padres lo obligaban a hacerme los dibujos que me pedían de tarea en la escuela porque yo, que ya habia aprendido a manipular, lloraba porque no lo sabía hacer. El mensaje implícito que este episodio repetido por años, grabó en mí fue: “tú no eres capaz, otros lo hacen mejor que tú”. Ufff… ¡Qué pesado fue cargar con semejante creencia!. Todavía hasta la adultez solía tener a alguien de muleta, lo que otros opinaban o decían para mí era lo correcto y yo no podía tener la razón, porque todos, TODOS, eran mejores que yo (en mi creencia). Pero la vida, naturalmente, me exigía cada vez con mayor fuerza independencia. Vaya que esto ha sido una de mis grandes tareas. ¿Qué autovaloración podía tener hacia mi? Ninguna. Crecí en una familia de brillantes, mis padres, y mis hermanos, llegaban a casa celebrando sus reconocidos éxitos, en sus trabajos y estudios, y una vez que los hijos fuimos adultos, en mis hermanos se multiplicaban los éxitos y yo hasta hace poquiticos años me sentía como la ovejita negra de la familia, sin talentos. Hasta que un gran día, con el boom de las inteligencias múltiples, comencé a darME una oportunidad, me dije: “tal vez no he descubierto mis fortalezas” y “ese” sí que fue un gran hallazgo. De ahí a hoy, he descubierto que mis DONES son muy, MUY distintos a los de mi papá y hermanos y más parecidos a los de mi mamá, pero son MÍOS, son naturales y no requieren esfuerzos. Y ahora puedo reconocerlos y claro que me atrevería a listarlos. Hoy en día, agradezco que ésta haya sido mi historia, porque no me gustan las -creencias heredadas-, y ahora sé lo que soy, lo que valgo, no porque me lo hayan hecho creer así, sino porque me tocó escudriñarlo, descubrirlo, reconocerlo, creérmelo, día a día valorarlo y ahora simplemente “SOY”, lo que me es natural, que además me hace libre, y no lo que “yo creía” que los demás esperaban de mí y que por años temí tanto defraudar. Y soy de extensas palabras 🙂

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Eduardo Martí abril 30, 2011 a las 8:28 am

Leo varias cosas importantes en tu escrito y me detengo solo en dos. Tus Dones son tuyos y descubiertos por ti. Es muy diferente a cuando te hicieron creer que otros. Al igual que tu, muchos tenemos dones heredados o inculcados de pequeños y otros que descubrimos en el camino… peor aún, hay gente que no tiene de ninguno. Pero mi comentario es que esos que descubrimos terminan siendo mas nuestros porque además llevan un esfuerzo consciente.
Mi otro comentario va en la linea que habla de los saboteadores. Mucha gente explota talentos y no disuelve restricciones. El éxito tiene mas que ver con el tamaño de nuestros restrictores (cuellos de botella) que de los talentos. De eso también tenemos que ocuparnos. Significa descubrir esas otras creencias y hábitos que no impiden avanzar y explotar mejor lo que somos.
Ya hablaremos mas de estas cosas.
Aprecio tu dedicación y agradezco tu impecable escritura sin errores y buena ortografía.
Ya eso se ve poco y la verdad es que no me acostumbro a la deformación generalizada del lenguaje.
Hasta pronto

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Gladys abril 28, 2011 a las 1:03 pm

Qué maravilla cuando estamos en la búsqueda y encontramos, cómo nos llegan las cosas con solo desearlas!!! tengo muchos días trabajando con con este tema del reconocimiento y ya lo veía como que es un algo nuestro, interno, ya lo hice conciente, y sólo nosotros podemos resolver, es un trabajo arduo porque en nuestra cultura nos hemos acostumbrado en buscar afuera sabiendo muy en el fondo que es en nosotros mismos donde debemos buscar y auto satisfacernos, esto no es fácil, pero que bueno saber que estaba en la vía correcta, necesitamos auto determinación, estar centrados en nuestra meta, trabajar nuestro ego y tener mucha paciencia. Aunque ciertamente nuestra misión como Gerente o lideres, es apalancar a nuestros subordinados, tambien es cierto que nosostros “los de arriba” necesitamos nuestro coach, poder en determinado momento saber que contamos con alguien más, gracias por tan excelente artículo y muy apropiado para mi hoy. Me levanto el animo, gracias mil!

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Eduardo Martí abril 28, 2011 a las 7:21 pm

Que bueno que estás allí Gladys para usar estos escritos y que bueno que te lo estabas preguntando porque de lo contrario no lo encuentras.
Me parece acertada tu aproximación al tema… toca sentirlo adentro y usarlo.
Cariños

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Luxora abril 27, 2011 a las 11:51 pm

Hola Eduardo, claro que si, tiene demasiado sentido para mi, y es muy cierto lo que tu dices, es una reflexion muy profunda y valiosa, gracias, creo que Dios te doto con grandes virtudes, eres un gran lider y hoy atraves de este medio nos bendice con tan importantes escritos……

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Eduardo Martí abril 28, 2011 a las 7:07 pm

Aprecio mucho tus bendiciones Luxora… menos mal que tu estás allí para disfrutar y usar de mis escritos.

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Elizabeth Gudiño abril 26, 2011 a las 4:04 pm

Eduardo me encanta este escrito.
Muchas de las cosas que hice en el pasado, estaban en función de la aprobación de terceros, este hecho tenía un poco que ver a la necesidad de ser aceptada ante un grupo de personas, que eran aparentemente felices porque mi actuación les complacía, sin embargo, muy en el fondo yo era infeliz ante el teatro forzado de satisfacer el entorno.
Afortunadamente en los actuales momentos me siento muy satisfecha, pues el teatro en mi vida disminuye considerablemente, la madurez de la que hablas, tiene mucho que ver en esto, me ha permitido generar conciencia de no darle poder a la opinión de las personas en función de mis actos y seguir mis principios y valores. Lo anterior no es fácil conseguirlo, lo interesante es tratar de practicarlo; les aseguro que si se ven resultados satisfactorios.
Haciendo una analogía; se imaginan, si dos personas van al volante en un mismo vehículo? sería un desastre; un vehículo está diseñado para ser manejado por una sola persona, tomando en consideración todas las instrucciones, respetando las normas legales en esta materia; el conducir se hace fácil bajo estas condiciones, cierto?. Entonces porque a veces entregamos el volante de nuestras vidas a otras personas?.
Mi vida la conduzco YO, asumiendo todas las consecuencias de lo que ello implica, tanto positivas como negativas. Para llegar a realizar esta afirmación indudablemente se debe tener madurez, vista la madurez como discernimiento, conocimiento, búsqueda del crecimiento integral, esa capacidad de manejar inteligentemente las emociones, en criticar nuestras acciones erradas y accionar para mejorarlas, en valorar nuestras virtudes y las del entorno, en el entender que todos los seres humanos somos únicos -las huellas dactilares dan fe de ello- y por lo tanto todos somos importantes, ni más ni menos que los demás. La existencia nos está diciendo que somos importantes, por eso formamos parte de ella.
Por otro lado, comparto totalmente cuando dices:
“El Gerente Líder asume el riesgo de constituirse en una posibilidad para la expansión de otros. El Gerente Líder se propone ser fuente y no desagüe de grandeza. Ese liderazgo exige la intervención profunda de nosotros mismos”…
Me parece que éste tipo de líder trasciende y deja huella influenciando de manera positiva a sus seguidores. Este es el verdadero liderazgo que tanto necesitan las empresas en estos momentos.
Que inspirador!
Gracias Eduardo por compartirlo.

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Eduardo Martí abril 26, 2011 a las 5:20 pm

Sin meterme en profundidades filosóficas ni teológicas, tu alma ha evolucionado bastante y la devuelves en un nivel superior cuando abandone tu cuerpo físico. Pasar de vivir desde el teatro a vivir tu vida habla de ello.
Se feliz Mujer siendo tu la mayor cantidad de veces posible. Vívela al rojo vivo. Yo ando en eso también. Nada sencillo pero bien emocionante.
Los segundos no pueden ser desperdiciados viviendo la vida de otros. Saludos

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Antonella Bacco Pico abril 25, 2011 a las 4:47 pm

Hoy entre a tu blog a ver que articulo de expasion nuevo encontraba y PUM anillo al dedo, justo estos dias he estado pensando en mi propia valía, a veces personas manipuladoras o malintensionadas intentan opacarnos muchas veces hasta poniendo caracteristicas en nosotros que no son ciertas del todo, otras veces personas aduladoras nos sobrecargan de caracteristicas que tampoco se parecen a nosotros mismos, el equilibrio y sobre todo el equilibrio a la hora de autoreconocernos nos permite no caer en la descalificacion a nosotros mismos o en la falta de humildad.

Un beso mi mentor querido

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Eduardo Martí abril 26, 2011 a las 1:17 pm

Justamente de eso se trata Antonella… como encontrar el equilibrio entre lo externo y lo interno. Cómo se mas justos con nosotros y como aprender a darnos lo que los otros no me dan y quiero. Además, como me doy lo que los otros no me dan y si quiero. jajaja.
Nada fácil pero muy interesante. Cariños

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Mariuxi abril 23, 2011 a las 7:22 pm

Eduardo el tema puede caer en retórica..en la realidad qué pasa cuando en el entorno laboral convives con “vacas sagradas” que te aceptan o rechazan dependiendo de su propio mundo que han creado para coexistir y permaner donde están, cuando tu escoges el camino más difícil, ser tu mismo, hablar cuando debas de hablar, opinar dar tu criterio, tener iniciativas, defender la camiseta, hacer con excelencia el trabajo…en este caminar qué harías tú? te ha tocado o vivido situaciones como éstas?..

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Eduardo Martí abril 24, 2011 a las 2:07 pm

Los otros son los otros y tienen todo el derecho de ser ellos. Han elegido ser así y, si ahora son jefes, se consideran dueños de la verdad puesto que les ha servido para llegar donde están. Ahora, tu eres tu, y también tienes el derecho de serlo y de “administrarlo”. Esto último es sumamente importante. Cuidado con andar siendo siempre tu sin considerar el contexto donde te mueves y la presencia de los otros. Eso no quiere decir que te anules, solo que consideres que la posible armonía está en considerar la existencia del Yo, los Otros y el Contexto (diría Virginia Satir).
Cariños… como siempre.

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Mariuxi abril 24, 2011 a las 9:46 pm

Me has hecho reflexionar bastante ! busco cada tema publicado traerlo a la práctica, asumo que a muchos le pasa igual y hasta les cae como anillo al dedo para practicar. Tu respuesta me ha sacudido y estoy pensando en cómo hacerlo. Podrías describir formas esenciales de lograrlo?
Gracias, inmensa la ayuda que me has dado.

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Eduardo Martí abril 25, 2011 a las 2:05 pm

Querida Mariuxi. Te invito que revises estos dos escritos en el blog que tocan aspectos que te ayudarán. Léelos con atención buscanbo tus respuestas. Cariños
http://www.lideryliderazgo.com/1148/no-me-gusta-la-gente-irresponsable/#comments
http://www.lideryliderazgo.com/1106/rescatar-la-confianza/

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juan abril 18, 2011 a las 6:44 pm

en un momento de la vida tal vez en la adolescencia se piensa que para sentirse seguro de uno mismo hay que resaltar las cualidades y habilidades que posee para llegar a la autorrealizacion y mas que nada pensar positivo
y preguntarse como dices eduardo que es lo que posees porque eso lo da
el mantanerse activo que en lugar de preocuparse por errores de otros
se toma uno en serio el papel existencial y pone mas atencion para con
todos pero mas que nada para uno mismo. y como dice la cancion se
asienta consigue una chica y se casa

Responder

Eduardo Martí abril 19, 2011 a las 4:57 pm

Nos perdemos mucho Juan en ese dilema del Yo y los Otros. Afortunadamente estamos cada vez mas claros que el bienestar de la relación con los otros tiene que ver con el bienestar con nosotros mismos… Eso no quiere decir que tenemos que retirarnos al Tíbet para luego volver a la civilización. El asunto es como estamos con los demás aprendiendo de nosotros.
Saludos

Responder

Maria abril 18, 2011 a las 12:00 am

Muy gracioso leer este artículo hoy, ayer precisamente estuve hablando del tema en una reunión… ¿Hasta dónde necesitamos la aprobación de los otros para sentirnos bien? y ¿hasta dónde es necesario seguir adelante aunque no obtengas ese reconocimiento? A veces reconozco que me hace falta esa aprobación para sentir que voy por el buen camino y a veces creo que me distraigo viendo a los lados y con esto logro demorar mi proceso, creo mejor debo trazar la meta y seguir adelante con plena convicción de mis talentos. El detalle es que se dice fácil pero deshacerse del hábito a veces es un poquito más complicado. Lo importante es empezar por el reconocimiento y por el deseo de poner en acción este cambio. Gracias Eduardo. Saludos,

Responder

Eduardo Martí abril 19, 2011 a las 4:53 pm

Que bueno María… ya lo que estás diciendo es sumamente importante. Ya no puedes pecar por desconocer. Ahora te toca estar mas en conciencia. Saludos

Responder

rossana abril 15, 2011 a las 8:02 pm

Hola Sr. Marti, son de gran utilidad y valiosisimos los pensamientos que transcribe, esto era justo lo que necesitaba, y lo voy a poner en practica desde hoy mismo, “autovaloracion-autoreconocimiento”. Muchas Gracias!!!!

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Eduardo Martí abril 16, 2011 a las 3:27 pm

No te canses de celebrar las cosas buenas que haces, los logros que obtienes, las personas que te apoyan y quieren. No te canses de agradecer los buenos momentos que vienen a tu vida. No te canses de celebrar cada maravillosa respiración que en automático haces. Hay mucho para celebrar Rossana.

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SONIA abril 14, 2011 a las 5:59 pm

ESO ES TAN CIERTO PORQ NOSOSTRO SIEMPRE ANDAMOS BUSCANDO LA APROBACION DE LOS DEMAS Y NO RECONOCEMOS LO MUCHO Q VALEMOS EN LA VIDA Y DONDE NOS DESEMVOLVEMOS.GRACIAS POR ESAS REFLEXIONES Q SON TAN ACERTADAS Y NOS AYUDAN HACER MEJOR CADA DIA. QUE DIOS LO BENDIGA

Responder

Eduardo Martí abril 15, 2011 a las 5:05 pm

Gracias Sonia por tu comentario. Ya que lo logras ver, hazlo distinto ahora. Cariños

Responder

Lisbeth abril 14, 2011 a las 3:30 pm

De verdad que muchas veces somos nosotros mismos quienes opacamos nuestra propia Luz, entregando a otros un poder que nos pertenece; en vez de reconocer y aceptar nuestra VALÍA.

Responder

Eduardo Martí abril 15, 2011 a las 5:04 pm

Nuestra valía… Es así Lisbeth. No puedes ir por el mundo preguntándole a la gente cuanto vales. Además, todas las personas son distintas y para cada una tienes un valor diferente… como haces entonces? El único valor contra el que puedes comparar el valor que los demás asignan es el tuyo. Todos los demás también cuentan, son valiosas valoraciones… pero no las únicas.

Responder

Marco Aurelio abril 14, 2011 a las 1:59 pm

Si en el momento de leer me he dado cuenta que valoramos mas lo que otra persona dice de nosotros por insignificante que sea que, a lo importante que estamos desempeñando, hay que darnos las palabras de aliento que nesecitamos y no poner atencion a la critica que realmente la hacen mas por dañarnos

Responder

Eduardo Martí abril 15, 2011 a las 5:02 pm

Si Marco… hay que estar alerta a la crítica pero cuidado porque no necesariamente todas las críticas son dañinas. Importante es que las sepas distinguir y seleccionar. Saludos

Responder

Ma. Elena abril 14, 2011 a las 10:38 am

Gracias, a veces no tenemos tiempo ni siquiera de reflexionar en lo que somos, siempre pendientes de los demas. me va ayudar mucho.

Responder

Eduardo Martí abril 15, 2011 a las 4:59 pm

Que bueno que lo publicas María Elena… Significa que estás mas consciente que muchos y mas cerca de hacer algo distinto.
Saludos

Responder

Jaime Samanez abril 14, 2011 a las 9:57 am

Mira como son las cosas, justamente venia pensando acerca del último trabajo que he conseguido y le comentaba a mi esposa …mira, es un buen trabajo el que he conseguido, sé que hay muchos que quisieran estar en mi lugar, considero que es un buen trabajo; pero no es lo que espero para mi. He analizado de que hasta ahora, las veces que me lo he propuesto he conseguido lo que he querido – en su determinado momento – pero hasta ahora no he hecho lo que realmente quiero, hacer empresa. No entiendo que me pasa, porque tengo temor, no sé si tendrá que ver con el hecho de que primero, no tengo los medios económicos necesarios y segundo de que siento que debo preparme (estudiar) más …en fin, me sería muy útil recibir algún tipo de consejo, le estaré muy agradecido. Que Dios lo bendiga. Hasta pronto.

Responder

Eduardo Martí abril 15, 2011 a las 4:58 pm

Hola Jaime… interesante que ya estés escuchándote mas a ti mismo.
Tu deseo de tener empresa es compartido por casi todas las personas que conozco.
Pocos dan los primeros pasos.
En casi todos los artículos que he publicado aquí vas a encontrar alguna pista que te será útil para dar los tuyos. Creo que todos ellos contienen elementos para apoyarte. Busca leerlos con esa intención.
En particular estos tres que te menciono a continuación… Pero no dejes de leer el resto.
Saludos Jaime

http://www.lideryliderazgo.com/1027/¿por-que-monte-mi-negocio-propio/
http://www.lideryliderazgo.com/137/quemar-las-naves/
http://www.lideryliderazgo.com/1033/¿crear-una-empresa-o-crear-un-negocio/

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LOURDES abril 14, 2011 a las 6:50 am

Wuau¡¡¡ “Somos seres únicos e irrepetibles porque es imposible que haya otro idéntico a mi, con mi herencia, mi experiencia, mi educación, con mis emociones ,mis pensamientos y mis creencias”.
Voy a poner foco consciente en esto porque creo que puede marcar diferencia en mi hacer diario y en mi resultados.

Creo que a nivel mental lo sé pero a nivel de cuerpo y mas allá no lo tengo alineado.

Ahora me hago el compromiso de convertirme en la persona que vive estas palabras desde el derecho de permitirme ser la mejor versión de mi misma
Uy¡¡¡¡¡ parece que me deslizo por un tobogán, me gusta, me apasiona¡¡¡

Un abrazo con el miedo y la atracción de este nuevo aprendizaje de corazon corazon Eduardo

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Eduardo Martí abril 14, 2011 a las 9:17 am

Eres la mejor versión de ti misma.Te imaginas caminar por la calle con esa sensación… y a caso no es verdad??? Versión que mejora día a día!!!

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Rosalva abril 13, 2011 a las 9:01 pm

Hola Eduardo:
Estoy muy agradecida por todo lo que nos compartes, cada vez que veo tus notas, creeme que me inspiran mucho y me hacen reflexionar, valoro mucho lo que escribes y gracias nuevamente por compartirlas.
Un abrazo: Rosalva

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Eduardo Martí abril 14, 2011 a las 9:15 am

Que bueno que estás allí Rosalva. Me anima seguir con gente como tu que me lee. Cariños

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magdalena abril 13, 2011 a las 6:16 pm

muy interesante tu aporte, por lo general nos quedamos esperando reconocimiento de los otros y no nos ponemos a pensar que primero debemos reconocernos a nosotros mismos. pero muchas veces son problemas que traemos desde pequeños y nos es muy vencer las limitaciones.
gracias voy a hacer el ejercicio

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Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 7:13 pm

Claro que lo mal aprendemos desde pequeño para evitar que nos vayamos por los caminos del narcisismo o egocentrismo. Es preferible ser modesto que pretencioso. Lamentablemente no aprendimos que la justicia es la referencia. Justo con el otro y justo conmigo.
Nos toca Magdalena desaprender y volver a aprender. Y si tienes crías… a hacerlo distinto.
Cariños.

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Marilu abril 13, 2011 a las 12:42 pm

La publicación de autoreconocimiento me hizo reflexionar y de verdad muy poco lo hago, siempre estoy full trabajo y me olvido de mi…. siempre me lo dicen …. de seguro tratare de ponerlo en práctica personalmente y con las personas que tengo a mi cargo. Gracias……

Responder

Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 7:10 pm

Interesante empezar a darse cuenta. Es un buen inicio. No lo sueltes.
Cariños Marilu

Responder

jeannette villalobos abril 13, 2011 a las 8:29 am

Realmente me ha hecho pensar esta reflexion!!!! MUY BUENA! GRACIASSS!!

Responder

Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 11:00 am

Esa es la idea querida Jeannette… después nos cuentas. Si no lo haces, la abandonas. Atención!!!
Cariños

Responder

Rafael de la Torre Lezama abril 12, 2011 a las 11:22 pm

Caray Eduardo, que dificil puede resulta el autovalorarnos a nosotros mismos, el llegar a tener conciencia plena de nuestra valia como seres humanos, cuan dificil resulta a veces el aceptar todo el potencial interior que tenemos para lograr nuestros deseos y sueños, que importante es el aprender a ser yo mismo y dar lo mejor de mi sin temor y saber que entre mas riquesa interior reconosca en los demas mas crecera mi propio capital, la frase de Confucio que citas al inicio me lleva a la reflexion de la importacia del reconocimiento a los demas por encima del mio. Gracias por tu aporte en este momento que tanto lo requeria, inicio a mis 55 años la empresa mas ambiciosa, madura y hermosa que haya siquiera soñado comenzar; Gracias de todo corazon.

Responder

Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 10:59 am

Confucio nos dice que el mirar con liviandad lo que hay en los demás es porque estás en paz contigo. Y nos toca a los 55, querido Rafael mirarnos con mas compasión y ternura a nosotros mismos después de haber sido tan severos e injustos. Nos toca ahora enamorarnos de nosotros y construir el orgullo de lo que somos y hemos hecho. Y hoy, sin duda alguna, a pesar de lo no hecho, somos la mayor perfección que podemos ser HOY. Hoy no puedo ser mas perfecto de lo que soy hoy. Y eso merece celebrarse. Sólo desde nuestro aprecio y reconocimiento, desde la compasión y ternura, desde el perdón a nosotros mismos cobraremos la fuerza para levantar la cara y caminar erguidos por los nuevos y mejores tiempos que nos vienen. En mis 54, estoy así. Un abrazo Rafael.

Responder

Andreina abril 12, 2011 a las 9:53 pm

Hola Eduardo, estoy de acuerdo contigo, pero quería que me ayudaras en buscar el equilibrio entre saber cuanto vales y no necesitar el reconocimiento de los demás y el saberte vender porque es muy cierto que vivimos en un mundo en el que si no te vendes no te compran entendiendo por comprar: tus ideas, tu desempeño profesional, tus valores, etc, vivimos en un mundo donde lo que brilla es oro y nos encontramos en un mundo donde tus jefes roban tus ideas y las hacen suyas para subir, porque ellos no son capaces de reconocer tus grandezas.

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Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 10:53 am

Es cierto que hay mediocridad y miedo en quienes no reconocen tu grandeza. Pero tu grandeza es tu grandeza. Esa que no es ciega ni se ciega para no ver. El equilibrio es importante. Tu opinión se nutre de la opinión del otro no la sustituye ni la cancela. Allí está el asunto. Necesitamos del otro y de su visión para confrontarla, no para sustituirla. El veredicto final es tuyo y lo sabes bien cuando te paras frente al espejo. Gracias Andreina

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Rich Davila abril 12, 2011 a las 7:52 pm

No cabe duda que cuando lo que estas viviendo esta tan fuerte, grita tan alto que en todas partes puedes escuchar lo que te negabas a hacer.
Pones luz donde no la habia, encaja perfectamente en lo que he estado vivenciando, gracias por ser ese hombreque lidera, hoy me has hecho escuchar.

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Eduardo Martí abril 13, 2011 a las 10:49 am

Nos toca hablar y hablar y hablar… y llegado el momento, alguien está listo para escuchar. A otros se les va la vida entera sin estar listo, o negados a estar listo. Aprecio tu apertura Rich

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gustavo abril 12, 2011 a las 4:13 pm

Hola Eduardo,
Importantisima reflexión y orientación personal, de hecho considero que mientras no nos conozcamos a nosotros mismos, y no le demos importancia a lo que hacemos, seguiremos esperando que otros reconozcan nuestro trabajo. El reconocimiento personal es el combustible que se necesita para avanzar día a día en nuestro desarrollo personal.
Un fuerte abrazo desde Cuernavaca, Morelos, México.
Gustavo

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Eduardo Martí abril 12, 2011 a las 5:57 pm

Gracias Gustavo por tu aporte. Y en el fondo, no es que el reconocimiento externo no sirva, claro que es rico, el asunto está en no tener dependencia de él. Estamos totalmente alineados. Saludos

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Connie Valdés abril 12, 2011 a las 2:07 pm

Eduardo,
Una vez mas, en un acertadísimo comentario, tocas un punto medular en el desarrollo de Líderes. Esta búsqueda del reconocimiento externo llega a ser tan importante para algunas personas, que lo anteponen a sus valores, a su ética y, por que no, también a su familia. Son capaces de hacer y decir lo que sea necesario para ser reconocidos.
Sin embargo, nunca será suficiente. Solo el auto-reconocimiento llena ese espacio. Te pueden decir que eres esto o aquello. Mientras tú no lo creas, seguiras buscando afuera lo que no te has dado.
De aquí deriva la importancia a mi juicio del trabajo personal constante y la auto-observación. Y contar con la complicidad de un Coach que nos acompañe en el camino.
Gracias por poner luz en un punto tan importante.
Éxito!!!
Connie Valdés
Coach Ontológico y de Vida
México

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Eduardo Martí abril 12, 2011 a las 2:16 pm

Captaste l esencia de mi mensaje y eso me alegra Connie. Como esta, muchas cosas ya están sabidas y degustadas… toca vivirlas mas conscientemente.
Te mando un abrazo a lo mexicano :- )

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Julia abril 12, 2011 a las 1:10 pm

Gracias, Eduardo por tan hermosa reflexión. Claro que sí, conozco perfectamente mis fortalezas y debilidades, que valoro y siempre busco mi superación en lo que no conozco, justa y exigente conmigo misma, he aprendido a no estar pendiente de lo que puedan pensar de mi, al final, cargo con mis éxitos que celebro y con mis fracasos que reviso y aprendo a hacerlo mejor, valoro y admiro las personas que así lo entiendo y cuando lo puedo expresar….lo hago con toda franqueza. Es necesario y saludable revisarse y dejar el yo interior nos hable. Un saludo

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Eduardo Martí abril 12, 2011 a las 2:12 pm

Me gusta como dices: dejar que nuestro yo hable.
Saludos Julia y Gracias

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