Te voy a dar las tres grandes motivaciones que me llevaron a crear mi negocio propio. No voy a contar toda la historia en este momento porque sería muy larga. Es interesantísima pero será en otro momento.
A estas alturas de mi vida he creado tres negocios rentables de los cuales me siento sumamente orgulloso. Uno de ellos ya lo vendí después de dirigirlo por 7 años. Los otros dos están muy robustos, uno con 25 años de fundado y otro que va para cinco años ya.
Insisto, no creo que sea el momento para describirlos, ni la diferencia sustancial que hago entre hacer empresa y hacer negocios. Eso será luego.
Lo que quiero mostrarte son los tres grandes motores que me impulsaron y me mantienen encendido en la búsqueda constante de nuevos negocios. Continúa leyendo »
Una de mis fortalezas profesionales es el Coaching Empresarial. La verdad que todo lo que hago me gusta mucho. Disfruto dictando mis conferencias motivacionales, me encanta dictar talleres y cursos de liderazgo; revisar los estados financieros de mis empresas y dibujar las estrategias de mercadeo también me parecen tareas divertidas. Pero lo que más me apasiona es el Coaching Empresarial y el Coaching Ejecutivo.
En el año 2000 me certifiqué en Coaching Ontológico Empresarial con Rafael Echeverría y Alicia Pizarro en el Programa The Art of Business Coaching, organizado por Newfield Consulting, con el aval del Instituto Tecnológico de Monterrey. Fueron nueve meses intensos de trabajo que marcaron profundamente mi desempeño como consultor, como empresario y como persona. Continúa leyendo »
Reconozco que he sido un eterno “controlador” con mucha determinación, por hacer que las cosas sucedan y además, como yo quiero que sean. Este comportamiento me ha traído muchos logros y realizaciones. También mucho estrés. Y es que definitivamente hay cosas que no pueden ser controladas y por eso es importante aprender a fluir con lo que sucede. Controlar o fluir nos coloca en un dilema de lo uno o lo otro. Parece que el asunto es cambiar la “o” por la “y”. Hay momentos para controlar y para fluir.
Hace poco me dirigía desde Chicago hacia Caracas haciendo escala en Atlanta. Por cuestiones que definitivamente no pueden ser controladas (mal tiempo) el avión de Chicago sale tarde y pierdo la conexión a Caracas. No es sino hasta el día siguiente a las 5 de la tarde que puedo continuar… que mala suerte (Chino Lee). Nuestras maletas se quedaron varadas en el aeropuerto y junto a mi esposa e hija tuvimos obligadamente que irnos de “shopping”… (que problema), comprarnos ropa para pasar la noche y el día siguiente. Continúa leyendo »
Aunque tengo algunas semanas sin escribir ni publicar no he dejado de hacerlo en mi cabeza. Este último mes me han sucedido tantas cosas que no me han dejado chance de sentarme a escribirlas para compartirlas contigo. Y es que necesito primero compartirla conmigo (Quienes me siguen en Facebook o Twitter ya tienen algunas ideas).
Sólo para adelantarte algo… he “fracasado” en unos proyectos a los que le puse muchísimo empeño, he pasado por varias “depresiones”, me han dejado aviones y perdido conexiones, he dejado ir bienes y recuerdos que me acompañaron por varias décadas, fui asaltado a punta de pistola, he tenido que redefinir algunos proyectos y hasta hacer mi nueva planificación estratégica personal.
Todo esto ha pasado en un mes. Y hay más. Continúa leyendo »
Gran parte del éxito de las personas que asumen vivir desde la plenitud de su liderazgo y poder personal son aquellas que a conciencia se mueven más por convicción que por obligación.
Para muchos, sin darse cuenta, su vida responde a una serie de obligaciones impuestas por otras personas, por las circunstancias, por las tradiciones, y hasta por si mismos. Muchos no viven la vida que quieren vivir. Incluso muchos no se han ni siquiera preguntado cuál es la vida que quisieran vivir. De allí la cantidad de personas que viven en un estado de sin sabor y sobrevivencia continua.
En cambio, las personas de éxito buscan que el máximo de acciones que emprenden en su vida respondan más a sus propios objetivos y se mueven por convicción. Desde esta postura la entrega está llena de entusiasmo y la dedicación es total.
Es obvio que no es lo mismo hacer las cosas por obligación que por convicción.
Sin embargo, en la dinámica diaria hay muchas cosas que tenemos que hacer. Ya de por si, el término “tener” lleva una carga de obligación y el deseo de no hacerlo. Pero hay que hacerlo. Lo que te voy a compartir en este escrito lo aprendí en 1991, hace casi 20 años y con propiedad te puedo decir que más que obvio es sumamente útil para la vida diaria. Sin embargo, para que funcione, como todo, hay que practicarlo e insistir en ello. Continúa leyendo »